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Carencia
de calcio
Síntomas
Los
síntomas generales de la deficiencia de calcio (Ca) se manifiestan principalmente en las
hojas más jóvenes y en los centros de crecimiento de las ramas y de las raíces. Se
observan también modificaciones morfológicas de las hojas, cuyos bordes se encorvan
hacia la cara inferior o adoptan una apariencia dentada. A menudo aparecen clorosis o
necrosis marginales. Los tejidos internos se debilitan, disminuyendo la resistencia de la
planta, que pierde entonces su porte erguido y queda rastrera en el suelo. Las raíces se
desarrollan mal y a veces adquieren una consistencia gelatinosa.
Causas
El calcio es
uno de los constituyentes de las paredes de las células, cuya laminilla media está
formada principalmente de pectato de calcio. La falta de calcio determina, en
consecuencia, un marcado debilitamiento de los tejidos y una tendencia manifiesta a la
depresión. Este elemento interviene también en la formación de los tejidos
meristemáticos.
El calcio se
encuentra en los terrenos en muy diversas formas, de las que la caliza (carbonato
cálcico) es una de las más conocidas. Bajo la influencia del anhídrido carbónico, el
calcio del suelo se solubiliza parcialmente quedando así a disposición de las plantas.
Sin embargo, este elemento es fácilmente lavado por las aguas de lluvia y arrastrado a
las capas más profundas del suelo. Entonces puede llegar a producirse una
descalcificación completa, como en el caso de las cimas del Jura y de los Prealpes
suizos. Los suelos arcillosos resisten mejor al lavado que los arenosos, silíceos o
volcánicos, por lo que carecen con menos frecuencia de calcio que estos últimos.
Por otra
parte, en las plantas cultivadas en pleno campo, suele ser difícil distinguir los
síntomas de deficiencia real de calcio de los que provocan otras carencias, frecuentes en
medio ácido, como la deficiencia de magnesio, de potasio, de fósforo, de molibdeno, y
efectos tóxicos por exceso de manganeso y aluminio.
Medios
de lucha
Las
enmiendas calizas son, en general, suficientes para restituir al suelo la cal que le
falta. Un encalado sólo es recomendable cuando el pH es inferior a 5,4. Suele ser
preferible no aportar grandes cantidades de enmiendas a la vez, sino dosis moderadas del
orden de 1000 a 1500 Kg. por hectárea de caliza molida en terrenos sueltos o poco
humíferos, y de 2000 a 2500 Kg. por hectárea en los terrenos fuertes o muy humíferos.
Las enmiendas calizas deben aplicarse siempre en otoño y enterrarse con una labor.