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Carencia
de magnesio
Síntomas
La
deficiencia de magnesio (Mg.) se manifiesta generalmente por la aparición de clorosis o
de coloraciones vivas en el follaje, con formación subsiguiente de necrosis. Estos
fenómenos se producen primero en las hojas más viejas ya continuación se extienden
gradualmente hacia las más jóvenes, por emigración del ion magnesio hacia los centros
de crecimiento. En los vegetales leñosos se observa con frecuencia una caída prematura
de las hojas más viejas.
La clorosis
que se manifiesta de una manera general en el caso de carencia de magnesio está en
relación con la desaparición del pigmento clorofílico, en cuya molécula el magnesio
entra como parte constituyente.
Causas
La
deficiencia de magnesio se produce en condiciones análogas a las que concurren en la
carencia de calcio. Puede ser efectiva en los suelos ácidos, sueltos y arenosos. En
tiempo lluvioso también puede producirse un lavado. Una de las causas más frecuentes de
la carencia magnésica es el exceso relativo de potasio en el suelo. En efecto, estos dos
elementos actúan en forma antagónica uno frente al otro, y el exceso relativo de potasio
frena considerablemente la transferencia del magnesio hasta en el limbo. Además, el
desequilibrio potasio / magnesio es responsable de la mayoría de las deficiencias
magnésicas, particularmente en la vid y árboles frutales. Por otra parte, la deficiencia
de nitrógeno acentúa la de magnesio. En resumen, un pH bajo, un contenido
reducido en humus y en nitrógeno, una débil proporción de magnesio y una fuerte
cantidad de potasio crean las condiciones más favorables para una deficiencia de
magnesio.
Medios
de lucha
La
aparición cada vez más frecuente de los síntomas de carencia de magnesio justifica el
empleo de abonos magnésicos, en forma de enmiendas (caliza dolomítica, magnesia
calcinada) o en forma de abonos (sulfato de magnesia, Patentkali, sulfato doble de potasa
y magnesia). Los efectos de una aplicación en el suelo a veces tardan en manifestarse en
la planta. Por ello en casos graves conviene tratar el follaje mediante pulverización de
una solución de sulfato magnésico al 2 %, repitiendo eventualmente el tratamiento con
diez días de intervalo. Por último, se impone asimismo una moderación en el empleo de
abonados potásicos, a fin de establecer un equilibrio racional entre estos dos elementos.