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Abonos simples.
Nitrógeno
(N). Favorece el crecimiento, verdor, follaje, frutos y semillas.
Nombre con
que se vende:
1. Sulfato
amónico.
a. Riqueza:
21% de nitrógeno amoniacal
b. Acción
lenta. Acidifica el suelo. Bueno en suelos salinos
2. Nitrato
amónico cálcico
a. Riqueza:
30%, 20.5%, 26% de nitrógeno nítrico y amoniacal
b. Acción a
corto y largo plazo. No abusar de él en tierras calizas
3. Nitro
sulfato amónico
a. Riqueza:
33.5 % de nitrógeno nítrico y amoniacal
b. Acción a
corto y largo plazo. Puede salinizar el suelo
4. Nitrato
amónico
a. Riqueza:
33.5% de nitrógeno nítrico y amoniacal
b. Acción a
corto y largo plazo. Bueno si el suelo es calizo
5. Urea
granulada
a. Riqueza:
46% de nitrógeno ureico
b. Suelos
ácidos y ricos en materia orgánica
Fosfóricos
(P). Favorecen la fotosíntesis, aceleran la floración, desarrollan las raíces.
Nombre con
que se vende:
1. Súper
fosfato de calcio
a. Riqueza:
18% de anhídrido fosfórico, polvo o gránulos
b. Poca
riqueza. No altera el pH. Bueno en suelos salinos
2. Súper
fosfatos concentrados
a. Riqueza:
45% de anhídrido fosfórico, polvo o gránulos
b. Muy rico.
No altera pH. Bueno en suelos salinos
Potásicos
(K). Favorecen la respiración y diversos procesos de la planta.
Nombre con
que se vende:
1. Cloruro
potásico
a. Riqueza:
60% de potasa
b. Peligroso
en suelos algo salinos
2. Sulfato
potásico
a. Riqueza:
50% de potasa
b. Algo más
caro, pero preferible en general, pues aporta azufre
Férricos.
Para corregir clorosis férricas. Dan verdor
1. Sulfato
ferroso o Caparrosa verde
a. Riqueza:
15% aproximadamente de hierro
b. Aplicar
cuando se observe que el limbo de las hojas amarillea y los nervios continúan verdes
(carencia de hierro). Suele ocurrir en suelos alcalinos y calizos. No se asimila bien.
Mejor usar quelatos de hierro.
Abonos complejos.
Los abonos
complejos se forman por combinación de los simples, combinando según el caso sus
aptitudes frente a la planta. Son los que normalmente encontraras en el comercio.
Nitrógeno
(N):
Es frecuente
considerar el nitrógeno como el elemento más importante en la nutrición vegetal; esta
consideración no es exagerada si se piensa que, no tenidos en cuenta el C, O2,H2,
es el elemento que en mayor cantidad es requerido por los vegetales; que es un componente
de las proteínas, ácidos nucleicos y otros compuestos de la célula vegetal: y que
además, es el único elemento del que no se dispone en la roca madre. Para que exista
nitrógeno a disposición de las plantas o bien el nitrógeno atmosférico debe ser fijado
por alguno de los microorganismos del suelo (Fijación) o bien ser recuperado de restos
orgánicos (Mineralización), o, por último, ser aportado por el Hombre (Fertilización)
Fósforo
(P):
Es uno de
los macro nutrientes esenciales. Esta esencialidad es debida a que entra a formar parte de
los ácidos nucleicos, fosfolípidos y otros componentes del material celular, así como
por ser el elemento clave en el transporte de energía y por intervenir en la
respiración, fotosíntesis y reducción de nitratos. La riqueza en fósforo se expresa en
pentóxido de fósforo (P2O5).
El fósforo
induce la formación de un activo y potente sistema radicular, favorece la floración e
influye marcadamente en la cantidad, peso y calidad de las semillas y frutos. Los cultivos
resultan más resistentes a las plagas y enfermedades y responden mejor a los efectos
negativos del granizo, vientos y otros agentes. Activa la flora microbiana del suelo con
lo que se favorece la descomposición de la materia orgánica y la fijación de nitrógeno
atmosférico. Las micorrizas lo absorben con mas facilidad que las especies cultivadas y
lo ceden a estas; por ello, favorecer el establecimiento de este tipo de simbiosis redunda
en un mejor aprovechamiento del fósforo.
Potasio
(K):
Es uno de
los elementos esenciales mayores, es decir, que en mayor cantidad se encuentran en las
plantas. Su esencialidad no se basa en que directamente forme parte de moléculas que
pudiéramos llamar esenciales sino, mas bien, porque su presencia regula fenómenos o
procesos vitales tales como: economía del agua, metabolismo de glúcidos y proteínas,
etc. En este sentido, incide en la absorción vía radicular y foliar, en la apertura y
cierre de estomas y resistencia de las plantas a la salinidad, sequía y frío. Regula la
turgencia celular, es decir, pone a punto el sistema en el que han de producirse las
reacciones vitales, algunas de las cuales, parece ser, cataliza. La presencia de potasio
en cantidades adecuadas facilita la formación de órganos ricos en agua y azúcares;
tales como raíces, tubérculos y frutos y favorece la consistencia de tallos y brotes
(síntesis de celulosa y lignina) dificultando el encamado.
La riqueza
en potasio de un fertilizante se expresa en óxido de potasio (K2O)