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El
defoliado, como su nombre indica, es la eliminación total o parcial de las hojas en las
especies de hoja caduca, antes de que éstas caigan naturalmente en otoño.
Hay varias
razones para que una operación así se utilice:
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Para provocar un nuevo nacimiento de hojas, que serán más pequeñas en tamaño.
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Para eliminar aquellas hojas dañadas por el viento, sequedad o exceso de calor, y
reemplazarlas por otras nuevas y frescas.
- Si
se lleva a cabo correctamente y en la época apropiada, la segunda brotación estimulará
el crecimiento de nuevas ramitas, con lo que la ramificación de dos años, crecerá en
uno solo.
- Los
colores en otoño serán más intensos, más vivos.
- El
árbol envejece dos veces en el mismo año.
- Si
es necesario trasplantar fuera de época, el defoliado actúa como una precaución contra
la deshidratación.
- La
defoliación parcial de las zonas vigorosas del árbol regula y redistribuye el vigor del
Bonsai.
La
defoliación parcial puede realizarse para siluetear el Bonsai (quitando las hojas que
salgan de la silueta marcada). Generalmente el defoliado se lleva a cabo en variedades de
hoja caduca, pero algunas de hoja perenne como algarrobos, olivos, ficus, quercus, etc.,
también son apropiadas. Si se observa atentamente un árbol, se ven zonas de muy distinto
vigor en él. Por lo general en el ápice y la punta de las ramas se concentra toda la
energía, como indica el que los brotes y ramas situados en esas zonas sean más gruesas y
pobladas.

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Arbol sin defoliar. |
Se le hizo un defoliado parcial para
favorecer el crecimiento de las primeras ramas. |
Para
conseguir un buen Bonsai, se necesita igualar las partes más vigorosas con las que tienen
menos fuerza. Por esta razón, efectuamos el defoliado. Para ello, con unas tijeras
afiladas de mango largo (o unas pinzas de defoliar), cortaremos el peciolo por la mitad.
En el caso de alguna variedad de pecíolo corto (por ejemplo, olmos) las arrancaremos, con
la precaución de no dañar el brote latente que se encuentra en la axila de la hoja. En
el caso de variedades de pecíolo largo, los dejaremos en la planta, pues una vez
comiencen a brotar las nuevas hojas, caerán por sí solos. Es también muy importante
efectuar el defoliado en la época correcta. En el calendario del árbol, ésta es cuando
la brotación de primavera ha madurado y parado su elongación en nuestro calendario, (de
mitad de junio a finales de julio para España o mitad de noviembre a finales diciembre
para Argentina). Si lo hacemos antes de que la brotación madure, el nuevo crecimiento
será excesivamente débil, e incluso con hojas grandes, Si lo hacemos demasiado tarde,
puede que no brote, o si lo hace las hojas serán muy débiles y puede no sobrevivir el
invierno. Una vez defoliado el árbol, el primer paso está ya dado. Pero ahora que está
sin hojas, debemos completar el trabajo con la poda de las ramas puesto que vemos
perfectamente la estructura del árbol, aunque hayamos podado en invierno, podemos
corregir la brotación con otra poda adicional: cortaremos las ramas demasiado largas, las
que crezcan directamente hacia arriba o hacia abajo, las opuestas, etc.
En el caso
del arce, que brota con hojas y ramas opuestas, la poda tras el defoliado es
imprescindible para evitar ese defecto. Incluso si lo deseamos, podemos alambrar. El
tercer paso debemos darlo tras la brotación: el pinzado. Una vez las primeras hojas
comiencen a crecer, debemos estar atentos para evitar la excesiva elongación de los
internudos y cortar el exceso de crecimiento, dejando sólo dos o tres hojas. Estos dos
últimos pasos son tanto o más importantes que el defoliado mismo, ya que sin ellos,
éste no sirve de nada y el resultado sería el inverso al deseado. En primer lugar antes
de cortar las hojas, debemos asegurarnos que el Bonsai está totalmente sano. En segundo
lugar, si vamos a quitar sólo 1/5 o 1/4 de las hojas, no es necesario abonar fuertemente
antes, en caso contrario, debemos hacerlo con uno o dos meses de antelación. Procuraremos
no utilizar un abono alto en nitrógeno, para evitar que las hojas se hagan demasiado
grandes. Una vez defoliado, el árbol necesita menos agua, puesto que su superficie de
evaporación se ha reducido considerablemente. Así, sólo cuando la tierra está seca
volveremos a regar, aunque un pulverizado con agua de cuando en cuando es muy beneficioso.
En cuanto el árbol haya brotado nuevamente, volveremos a regar y abonar con normalidad.