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Aunque el
injerto fue una técnica rechazada durante mucho tiempo por los aficionados al Bonsai,
esta situación está cambiando y hoy en día es una de las técnicas de modelado
comúnmente usadas por aficionados y profesionales.
Hoy en día,
el injerto es una técnica muy popular y se hacen injertos no sólo para tener más ramas,
sino para mejorar la estructura y ramificación de un Bonsai. Desde luego, si el árbol no
precisa injertos será considerado de "calidad superior".
Pero si nos
vemos obligados a injertar. Es imprescindible conocer a fondo las técnicas y decidir y
planear cuidadosamente el trabajo. No hace demasiado tiempo, sólo injertaban los expertos
en este tema, pero no es tan difícil como parece. Además, el injerto permite acortar el
tiempo en el que podemos lograr un bonito Bonsai. Sin duda alguna, el injerto es
especialmente útil para material recuperado en malas condiciones o de vivero.
Hay varias
clases de injertos y entre ellas están :
De cuña, de
corteza, de escudo, de aproximación, de contacto lateral, de púa central.
Pero
básicamente se utilizan dos formas de injerto.
En la
primera, colocamos un brote cortado de otro ó del mismo árbol en el lugar deseado.
De la
segunda técnica existen dos variantes:
Una en la
que se injertan ramas del mismo pie, dejando crecer estas y luego se doblan hasta alcanzar
el lugar deseado poniéndola en contacto con este.
Otra en la
que se utilizan ramas de otro árbol, este se deja estar en su recipiente y se unen las
ramas con el árbol a injertar.
Injertar
ramas del mismo árbol es una técnica complicada y arriesgada, que sólo se lleva a cabo,
generalmente, con especies de hoja caduca.
Si se
utilizan, por el contrario, ramas de otro pie, podemos injertar cualquier especie con
mayores posibilidades de éxito. No es difícil trabajar después esa rama injertada y
posee la ventaja añadida de que podemos realizarlo en un largo periodo de tiempo, desde
primavera a verano
Si el árbol
que recibe el injerto (que se llama pie) ha sido recientemente trasplantado, las
posibilidades de éxito disminuyen drásticamente. Es más conveniente utilizar árboles
trasplantados hace dos años.
La época en
que se puede realizar el de injerto va desde febrero hasta mediados de junio.
Si el
injerto se realiza antes de abril, podremos cortar el injerto de su pie a principios de
agosto. Si se hace en mayo o junio, es conveniente dejarlos unidos hasta finales de marzo
del siguiente año.
Es muy
importante que toda la operación se haga bien, rápida y limpiamente. Se utiliza un
cuchillo muy afilado y desinfectado (después de afilado) en agua hirviendo. También
debemos lavarnos bien las manos.
La forma de
relizar el corte en las ramas que se van a injertar, es en forma de cuña, de forma que el
cambium del pie y la planta madre estén en contacto permanente.
Después de
realizado el injerto, y envuelto este firmemente en rafia, y bien cubierto de pasta
selladora, lo pondremos a la sombra.
Dos meses
después haremos un corte en la rama injertada, por debajo de la zona del injerto, que
llegue, aproximadamente, hasta la mitad de su grosor. De esta forma, obligamos a la rama a
que tome savia del tronco y así, cuando separemos la rama de su pie, no habrá ningún
peligro de deshidratación.