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Reproducción
por esqueje
La
reproducción por esqueje se basa en la capacidad de los vegetales de producir raíces en
una parte separada del árbol madre. Al igual que ocurre con el acodo aéreo, el cambium
emite primero un callo de cicatrización, para después producir un nuevo crecimiento de
células, que en este caso, al estar enterradas y húmedas, son nuevas raíces. Hay muchas
ventajas en cultivar material a partir de esqueje. En primer lugar, la mayoría de
especies son aptas para reproducirse por este sistema en un período de tiempo
razonablemente corto y con una coste prácticamente nulo. En la mayoría de los casos,
además, los esquejes enraizados poseen las mismas características de la planta madre.
Además, con este método creamos un sistema radicular fibroso y, como consecuencia de
ello, estas plantas serán más fáciles de trasplantar y podar las raíces. La única
desventaja es que, a menos que comencemos con esquejes muy gruesos, se precisa un cierto
tiempo hasta conseguir una planta atractiva, si bien es cierto que este tiempo es mucho
más corto que con semillas. En la toma de esquejes es muy importante el momento en que
los cortamos y plantamos, pero puesto que en Bonsai es preferible la calidad a la
cantidad, para los aficionados una diferencia de 15 días, no es desastrosa, como lo
sería para un cultivador de plantas ornamentales y, de hecho, puede que tengáis éxito,
aunque los libros sobre esquejado os digan que no es la época correcta para realizarlo.
Hay varios tipos de esquejes, dependiendo de qué parte de la planta madre se corta y así
hay esquejes de hoja, esquejes de raíz y esquejes de tallo (que se dividen en esquejes de
leña blanda, semidura y dura). En adelante comentaremos solamente los esquejes de tallo,
pues son los más usados para nuestros propósitos.
Esquejes de
leña blanda.
Estos son
los esquejes que se cortan de la planta madre en primavera, los brotes jóvenes de ese
año que aún están blandos y flexibles. Es el mejor método de propagar los arces, por
ejemplo. De todos los tipos de esquejes de tallo, éstos son los que más rápidamente
emiten raíces, pero son también los más difíciles de mantener túrgidos hasta que
emitan raíces. Para mantenerlos húmedos hasta ese momento bastará con una bolsa de
plástico colocada sobre la maceta o bien algún sistema humificador, como por ejemplo,
fumigarlos varias veces al día. Algunos cultivadores prefieren cortar las hojas por la
mitad, pero otros argumentan que no debemos cortarlas para evitar que la humedad interior
se escape por las zonas cortadas. Sí es beneficioso el calor en el suelo. La temperatura
ideal para la mayoría de las especies es de 23° a 27° C, pero en la parte aérea, la
temperatura ideal es de 21º C. De modo que si no tenéis algún calefactor de suelo, un
buen sistema consiste en colocar la parte inferior de la maceta al sol, mientras que los
esquejes y el borde de la maceta están en sombra. Generalmente las nuevas raíces salen
en unas cuatro-cinco semanas. Los mejores esquejes de este tipo son los que son flexibles,
pero si los doblamos mucho se parten. Por supuesto, si cortamos los esquejes de la parte
más vigorosa del árbol madre, mayores serán las posibilidades de enraizamiento. La
longitud de los mismos varía generalmente de 7 a 12 cm. Es importante que los esquejes
tengan por lo menos dos nódulos (yemas o axilas de hoja) y si una de las yemas está muy
cerca de la zona de corte inferior, más pronto enraizará. Para plantarlos, arrancaremos
las hojas de la parte que vaya a quedar enterrada (generalmente la mitad del esqueje) y
los plantaremos muy juntos, para favorecer que la humedad se conserve. Preferiblemente,
los plantaremos a medida que los vayamos cortando, pues se ha descubierto que cuanto más
tiempo esté expuesta al aire la zona cortada, menos son las probabilidades de enraizado.
Si vamos a cortar una buena cantidad, es un buen sistema irlos sumergiendo en agua hasta
que se realice la plantación. El sustrato puede ser o bien de arena de río solamente, o
bien una mezcla de arena de río y turba, pero siempre procuraremos proporcionarles
suficiente drenaje como para que no se pudra la zona cortada y enterrada. Tras un riego a
fondo, los colocaremos a la sombra.
Esqueje de
leña semidura.
Estos
esquejes se cortan en verano y son más duros que los de leña blanda. Son los adecuados
para reproducir azaleas, cotoneasters, piracantas, jazmines, cítricos, olivos e higueras.
Generalmente tienen de 7 a 15 cm de longitud y el procedimiento es similar al de los de
leña blanda, quitando las hojas de la mitad inferior, pero aquí sí es recomendable
cortar las hojas por la mitad en aquellas especies de hoja grande. Los esquejes semiduros
se cortan de la planta madre con un corte en bisel o en doble bisel, lo que significa que
dependiendo de qué corte hagamos en la parte inferior tendremos que plantarlos inclinados
o no, de forma que la zona expuesta de cambium siempre quede en horizontal. Al igual que
los anteriores, el calor en el suelo estimula el enraizamiento y debemos proveer algún
sistema humidificador aunque en este caso, debido a la mayor reserva de humedad de los
tallos, una simple bolsa de plástico cumplirá bien esta función. Es importante
asegurarnos de que el sustrato sujeta firmemente a los esquejes, de manera que no se
muevan con el riego y también aseguraremos un buen drenaje, para que el agua no se
estanque bajo la zona cortada, impidiendo el enraizado. El sustrato puede ser arena, arena
con turba, o cualquier mezcla suficientemente porosa.
Esqueje de
leña dura.
Este tipo de
esqueje tarda más que los anteriores en emitir raíces, pero es menos sensible a
enfermedades o problemas por el nivel de humedad, de modo que ni siquiera necesitamos un
sistema humidificador. Es el tipo más usado en Bonsai, pues el tallo enraizado ya tendrá
un cierto calibre de tronco, acortando el tiempo de cultivo para conseguir una planta
interesante. Se pueden cortar de la planta madre en otoño o al final del invierno
(depende del clima en el que viváis), cuando la leña ha madurado totalmente y tienen ya
acumuladas suficientes reservas, y puede tratarse de leña de uno o dos años. La longitud
de los esquejes suele ser de 10 a 45 cm y un diámetro de 0,5 a 5 cm, asegurándonos de
que la parte inferior se corta justo por debajo de una yema y la superior un poco por
debajo de otra, dejando enmedio por lo menos dos yemas. Existen varias formas de cortar
los esquejes de leña dura: la más común es el corte en bisel, en el que plantaremos el
esqueje inclinado; el doble bisel, en el que el esqueje se planta casi recto; el de
talón, en el que se conserva en la parte inferior algo de leña vieja y el esqueje de
cuña, en el que se hacen una o varias incisiones en la base del esqueje, que se separan
después con piedrecitas. Este último es el que asegura una mayor zona de cambium
expuesta y también el que produce un mayor engrosamiento de la base. En éste (que ya se
practicaba en la antigua China) envolveremos alrededor de la base una pelota de arcilla
húmeda, que favorecerá el enraizado al mantener ligeramente más húmedo el corte. Los
esquejes de coníferas tardan mucho en enraizar, de modo que sí será necesario
proveerlos de algún sistema humificador. Si colocamos un poco de arena en la base del
agujero donde vayamos a insertar los esquejes, favoreceremos el que las raíces puedan
crecer más rápidamente. Si vuestros inviernos son muy fríos, podéis cortar los
esquejes en otoño y guardarlos hasta primavera enterrándolos por capas en una caja
cerrada con arena húmeda. Durante el invierno, es probable que el callo que precede a las
raíces esté ya formado, con lo que el enraizado en primavera será relativamente
temprano. Controlad, de todas formas, que la parte superior no empiece a crecer antes de
sacar raíces; si esto ocurriera, colocad la caja en algún lugar más frío o plantad los
esquejes aunque no sea primavera. Si los inviernos son suaves, plantad los esquejes
directamente en otoño, procurando que los esquejes no se hielen, dotándolos de alguna
protección simple, como un techado de cañizo por encima o similar.