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Ficus
: Familia de la moráceas.
Orígenes
y Descripción.
Son especies
propias de las regiones tropicales y subtropicales. Son muchas las que componen la
familia, pero se diferencian mucho unas de otras, aunque todas se caracterizan por el
látex blanco que brota de sus heridas.
Situación.
Requieren
calor y luz, por lo que es bueno exponerlos al sol del verano de manera gradual, con lo
cual se robustece la cutícula foliar que protege el bonsái de las enfermedades más
comunes. En invierno no debería descender la temperatura por debajo de los 12 a 15 ºC;
la ideal oscilaría entre los 18 y 20ºC, aunque pueden resistir temperaturas entre 5 y 6
ºC durante algún tiempo.
Estilos.
Aunque hay
muchos estilos, algunos son más indicados para determinadas especies. Los wrightias y los
retusas se prestan a ser cultivados como grandes ejemplares aislados; los benjamina, en
bosques, en forma de cascada o en forma de escoba invertida. Los buxifolia, en bosques y
en forma de cascadas; los diversifolia, sobre roca o en roca. Para coagular el látex que
sale de las heridas, hay que dirigir un chorro de agua al corte fresco, con un
pulverizador. Evitamos así no sólo que escape la savia, sino también que se produzcan
incrustaciones que se formarían a lo largo de la rama y sobre las hojas de debajo por
desecación del látex derramado.

Tipos (Fotografía Rafocar):
1 - Ficus religiosa.
2 - Ficus elástica. "robusta"
3 - Ficus benjamina.
4 - Ficus carica. "higuera"
5 - Ficus benghalensis.
6 - Ficus cyathistipula.
7 - Ficus microcarpa, retusa, nítida.
8 - Ficus drupacea.
9 - Ficus macrophylla.
10 - Ficus rubiginosa.
11 - Ficus binnendykii.
12 - Ficus salicifolia, nerifolia.
13 - Ficus virens.
Riego
y pulverización.
Los riegos
serán más abundantes en verano; en invierno, más reducidos, al estar la planta en el
interior, se puede colocar sobre una bandeja con arena húmeda y rociar diariamente la
copa.
Abono.
Se debe
abonar en los períodos de crecimiento. Al iniciar el otoño conviene suministrar abono
para que acumule sustancias nutritivas.
Trasplante.
Necesitan un
sustrato rico y generoso para poder satisfacer sus necesidades alimentarias. Una mezcla de
tierra universal, humus de lombriz, tierra de hojas y un poco de arena constituye el
soporte básico al que en los meses de verano, se añade en las proporciones correctas
abono equilibrado, líquido o granulado.
Poda
y despunte.
Durante el
período de reposo invernal nos limitaremos a eliminar las ramas dañadas, mientras que en
primavera se realiza un poda drástica seguida de un trasplante, que debe hacerse cada
año; si son ejemplares muy viejos, se hará cada dos años.
Defoliado.
Se hará en
pleno verano. La planta emitirá nuevos vástagos con hojitas extremadamente reducidas.
Así se equilibraran los entrenudos demasiado largos y se reducirán el número de hojas
grandes y desproporcionadas con la altura del bonsái. Es fácil unir ramas o más troncos
para engrosar el diámetro total. Se unirán con rafia o o cinta durante algún tiempo.
Con el crecimiento primaveral, se fundirán fácilmente. Las raíces aéreas se deben
favorecer. A menudo se recubre el tronco con musgo para facilitar su desarrollo.
Parásitos
y enfermedades.
Son muchas
las enfermedades que atacan a los ficus, sobre todo cuando se mantienen muy húmedos y
durante mucho tiempo en interior. Entre ellos, están los nematodos y las cochinillas. Se
pueden utilizar aceites blancos, que son muy eficaces. También se debe tener en cuenta la
podredumbre de las raíces y las manchas de las hojas, el moho y el carbón.
Reproducción.
Se
reproducen por estaca durante el período estival, en una mezcla de arena y turba.
Conviene reducir en este caso el número de hojas para limitar la transpiración. También
se obtienen buenos resultados con acodos realizados a finales de la primavera.
Un saludo