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Dentro del capitulo de plagas, una de las mas frecuentes en nuestros bonsáis y sobre todo en la época de crecimiento vegetativo, es el pulgón.
El pulgón es un insecto de cuerpo blando, generalmente verde o blanco, pequeño y forma redondeada, con un tamaño entre 1 y 4 milímetros. Son insectos chupadores, provistos de un largo pico articulado que clavan en las partes verdes y tiernas del vegetal, aliment?ndose fundamentalmente del floema de la planta, produciendo en el bons?i una alteración en el balance de las hormonas de crecimiento y originando un debilitamiento en la planta hospedante.
Al mismo tiempo, las heridas producidas en el vegetal son puerta de entrada de diferentes tipos de virus fitopatógenos. Pese a que no suele ser normal, hay que considerar que un ataque muy severo puede llegar a secar la planta.
Dado que la savia es pobre en proteínas y rica en azúcares y que el pulgón necesita para su alimentación gran cantidad de proteína, la sobrante de azucares es expulsado en forma de "melaza", siendo este otro de los problemas que ocasiona a nuestras plantas al impregnar la superficie de la hoja impidiendo el normal desarrollo de ésta y proporcionando un cebo para otro tipo de plagas, mohos, hormigas y negrilla.
El ciclo reproductor de este insecto es diferente según la especie (ovíparos o vivíparos), pero por lo general la reproducción es por huevos que las hembras ponen entre los meses de septiembre octubre y noviembre. En este caso, cada hembra deposita un solo huevo, denominado "huevo de invierno" que no evolucionará hasta primavera, dando lugar al nacimiento de una nueva hembra que formará por partenogénesis toda una colonia de nuevos individuos, machos y hembras.
En plantas dedicadas al cultivo como bonsái, las mas atacadas por este áfido son preferentemente los frutales, si bien no suelen hacerle ascos a las herbáceas y otras especies con tallos tiernos.
Forma de combatirlos: El pulgón tiene depredadores naturales (Coleópteros, neurópteros y algunos hongos)
Aguas nicotinadas y aguas jabonosas nos pueden ayudar a combatir el pulgón si no queremos utilizar preparados químicos.
Para el control químico del pulgón, se deberán utilizar insecticidas (de contacto o sistémicos).
Como materia activa: Acefato, pirimicarb, malatión o insecticidas pertenecientes al grupo de los piretroides.
Preventivos en invierno: Aceites de invierno o disoluciones sulfocalcicas en caducifolios.
Es fácil encontrar en el mercado formulados de insecticidas polivalentes con los que conseguiremos buenos resultados en nuestros árboles si detectamos la plaga a tiempo.

Un saludo